En el marco del Programa de Responsabilidad Social Empresarial, la empresa Accenture contacta a la Fundación Hábitat y Desarrollo con el fin de realizar tareas voluntarias con sus empleados en temas referentes al medio ambiente.

La tarea designada para esta ocasión consistió en la limpieza de distintos sectores del Refugio Natural Educativo de la Ribera Norte, Reserva Municipal de San Isidro ubicada en la costa del Río de la Plata. Este predio es inundado periódicamente por el Río con el consecuente ingreso de residuos, principalmente domiciliarios a la Reserva.

La Fundación Hábitat y Desarrollo elaboró un material de divulgación sobre la Reserva, la Asociación Ribera Norte y su labor y los problemas de conservación del área que se combatirían mediante las acciones a realizar. Dicho material fue enviado electrónicamente a todos los participantes días, previos al evento.

El sábado 24 de mayo a las 10 hs arribaron al Refugio 18 voluntarios de la empresa Accenture.

Allí fueron recibidos por Manuela Moreira de Fundación Hábitat y Desarrollo y Guillermo Bryant guardaparque municipal.

Durante la semana el río había ingresado a la Reserva trayendo con él una considerable cantidad de residuos que se concentraron especialmente en la costa y en el canal que conecta la laguna central con el río. Por este motivo el terreno se encontraba embarrado y con mucha humedad. Para facilitar la tarea de los voluntarios de Accenture se les facilitaron botas de goma.

Luego de una rápida bienvenida se realizó una presentación de la Reserva en el observatorio de aves frente a la laguna. Se comentó su abundante biodiversidad, las razonas por la cual esta se manifiesta allí (ingreso periódico del Río de la Plata), la Asociación Ribera Norte y sobre la Fundación Hábitat y Desarrollo. Se mencionaron también los dos grandes problemas de conservación que afectan al Refugio: el ingreso de residuos domiciliarios y la invasión de plantas exóticas.

Se repartieron guantes de jardinería y bolsas de consorcio y el grupo se dirigió al sector designado.

Una vez en el lugar, luego de unas breves recomendaciones el grupo se separó en pequeños sectores dentro de un área delimitada para recolectar residuos (mayormente botellas de PET, envoltorios plásticos, nylon y telgopor).

A las 11:30 se realizó un descanzo donde los voluntarios pudieron visitar la playa de la Reserva. Luego se emprendió el regreso cargando las 38 bolsas recolectadas con ayuda de algunas carretillas hacia la entrada de la reserva para que las retire el camión de CLIBA.

Una vez finalizada la tarea, los voluntarios almorzaron en el lugar mientras tuvieron oportunidad de preguntar sobre las actividades que se realizan en el Refugio. Se les entregó folletos de la Reserva y del Vivero Didáctico de Plantas Autóctonas de la Costa que también maneja la Asociación Ribera Norte.

Previo a la despedida, se los invitó a los voluntarios a continuar participando como voluntarios de la reserva y se recalcó la importancia de difundir entre sus allegados la experiencia vivida y la problemática observada.

Manuela Moreira
Proyectos de Conservación
FUNDACIÒN HÁBITAT y Desarrollo

Anexo

Información enviada a los voluntarios antes de la actividad y desarrollada en la charla introductoria brindada en el Refugio Natural Ribera Norte

La Fundación Hábitat y Desarrollo es una entidad sin fines de lucro dedicada a promover la conservación de ambientes naturales por parte de empresas y productores rurales. También desarrolla un programa de recuperación de residuos domiciliarios en las ciudades de San Isidro y Santa Fe. Lo recaudado durante esta acción voluntaria por parte de los vecinos, se traduce en materiales necesarios para la atención pediátrica en los hospitales materno-infantiles de ambas ciudades.

La Fundación nació hace 15 años en Santa Fe donde conserva una oficina en la Reserva Universitaria Costanera Este, área protegida que co-administra junto a la Universidad Nacional del Litoral.

Debido a la experiencia afín de ser una asociación civil que administra un área protegida de acceso publico y gratuito en una gran ciudad, al poco tiempo de abrir una oficina en Buenos Aires, la Fundación Hábitat y Desarrollo trabó relación con la Asociación Ribera Norte, entidad con la que mantiene un acuerdo de mutua cooperación.

El Refugio Natural Educativo de la Ribera Norte es la primer reserva natural municipal del país.

Fue creada por disposición del intendente de San Isidro en octubre de 1988, por lo que está próxima a cumplir 20 años.

En solo 10 has. reúne un mosaico de ambientes costeros: pajonal, laguna, bosque abierto de seibos, sauzal, matorral ribereño y juncal.

Es una reserva natural urbana que protege una muestra de la eco-región ¨Delta e islas del Paranᨠy cuya principal función es la de relacionar a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense con la naturaleza silvestre propia de la región.

Es visitada principalmente por grupos escolares los días hábiles, y por familias los fines de semana.

A pesar de su reducido tamaño, el Refugio alberga unas 300 especies de plantas vasculares, 180 especies de aves, 9 de anfibios, cantidad de peces, reptiles, mamíferos e invertebrados.

Desde su creación, el Refugio fue administrado por ONG´s mediante acuerdo con la Municipalidad.

Primero fue Fundación Vida Silvestre Argentina, quien se hizo cargo del manejo, construyó los senderos y alambró el perímetro, entre otras importantes obras.

Mas tarde, cuando el manejo del Refugio superó la capacidad operativa de la Fundación, los voluntarios que trabajaban en el lugar formaron la Asociación Ribera Norte, entidad que desde entonces se hace cargo del manejo científico, educativo y técnico del Refugio, mediante un nuevo convenio con la Municipalidad de San Isidro.

En el área existen dos problemas de conservación graves y son sobre los que trabajaran los voluntarios de la empresa Accenture:

  1. Invasión de especies exóticas
  2. Ingreso de residuos provenientes de desagües pluviales.

El ingreso de residuos plásticos, bolsas y telgopores se debe a que los mismos son arrojados en las veredas, luego arrastrados hasta el río por los desagües pluviales y que, finalmente, llegan al Refugio arrastrados por las sudestadas y mareas lunares que ocasionan la inundación total del área.

Dichas inundaciones periódicas son necesarias para el funcionamiento del ambiente, riegan las plantas, aportan resaca, arena, semillas, peces, reptiles e insectos nuevos al Refugio.

Solo los residuos son contaminación y se retiran manualmente para permitir el ingreso seguro de los visitantes.

Actualmente algunos sectores de la reserva se encuentran cubiertos de botellas plásticas, envoltorios de golosinas y bolsas de nylon que deben ser retirados. Esta labor desde hace 20 años es realizada por voluntarios que destinan algunas horas de su vida a hacer acciones concretas en favor de la naturaleza.

Artículos Relacionados